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‘Sonic Mania’: Crítica

La vida del pobre Sonic no ha sido un camino de rosas precisamente. Después de un maravilloso comienzo tanto en Mega Drive como en Master System y Game Gear, el erizo azul se ha visto atrapado casi siempre en juegos de bajísima calidad, con muy, muy contadas (aunque honrosas) excepciones como los estupendos Sonic Adventure de Dreamcast o algún esporádico título que volvía a su esencia 2D como Sonic Rush de DS.

Professor T COSMO

Y por fin, tras muchas intentonas fallidas, SEGA ha comprendido lo que todos ya sabíamos desde hace mucho tiempo: la saga necesitaba recuperar sus orígenes de algún modo y dejar a un lado los pseudojuegos en 3D que difícilmente se ajustan a las mecánicas jugables de estos títulos. Y para retomar esa esencia, qué mejor que olvidarnos de los polígonos y volver al píxel gordo que tantas alegrías le ha dado a la compañía en el pasado. Sonic Mania es, con muchísima diferencia, el mejor Sonic que ha habido en los últimos 20 años. Ahí es nada.

Nota: El juego ha sido analizado en una PS4 gracias a un código suministrado por Cosmocover

¡Paso, que pincho!

Sonic Mania nos lleva de nuevo al universo del erizo, en un juego que afortunadamente deja a un lado las pretensiones de intentar mostrar un argumento o una historia elaborados: estamos en el nivel y debemos llegar al final para derrotar a Robotnik en uno de sus extraños cachivaches, intentando de paso encontrar el acceso a la fase bonus que oculta cada una de las siete Esmeraldas del Caos necesarias para ver el verdadero final.

Tras entonarnos un poco con una maravillosa secuencia animada, el juego se despliega ante nosotros y nos embarga una sensación de nostalgia en todos y cada uno de sus detalles: la música es clavada a la de la época, los menús nos evocan claramente a los de Sonic 3, los gráficos son exactamente tal y como los recordamos, y los efectos de sonido también (ya no me puedo sacar el tintineo de los anillos de la cabeza). Recurrir a nuestros buenos recuerdos es la principal baza de Sonic Mania, pero no la única. El juego es condenadamente bueno: Rápido, trepidante, frenético, y con unos niveles de infarto. Cada vez que paro de jugar, siento taquicardia durante varios minutos.

Si tuvisteis la oportunidad de echarle un vistazo al mítico Sonic CD, recordaréis los enrevesados y larguísimos niveles con los que contaba. Bien, pues en Sonic Mania sucede algo similar: cada uno de los 12 mundos con los que cuenta el juego son enormes, disponen de múltiples e inteligentísimas rutas para ser completados y están divididos en dos actos cada uno. Sí, vale, los originales tenían tres actos por mundo; pero dada la renovada complejidad de los mismos, creo que hemos salido ganando. Además, ahora tenemos enfrentamientos con jefes después de cada acto, y no únicamente como cierre del mundo.

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Green Hill Zone, incluso mejor de lo que la recordábamos

Los diferentes niveles son también en su mayor parte un ejercicio de apelación a nuestra nostalgia, siendo muchos de ellos revisiones de niveles ya vistos en los juegos originales. De hecho, al comenzar el primer “Green Hill Zone” pensaremos por unos instantes que estamos jugando el nivel original, sensación que se disipará pronto cuando nos demos cuenta de que el nivel se sigue abriendo ante nosotros cuando ya debería haber terminado hace rato.

Hay no obstante, áreas totalmente nuevas repletas de referencias a clásicos títulos de SEGA como Streets of Rage o Daytona USA. Si bien estas áreas también cuentan con el excelso nivel de mimo presente en el resto de niveles, algunas resultan bastante marcianas en lo que a elementos estéticos se refiere.

El juego nos permite elegir libremente entre Sonic, Tails y Knuckles. Cada uno cuenta con sus propias habilidades: Sonic puede utilizar los items especiales adquiridos en los niveles, Tails vuela durante unos segundos y Knuckles planea. Como novedad, Sonic ha recibido el ‘Drop Dash’, una habilidad nueva que nos permite rodar con rapidez tras aterrizar de un salto, y resulta de lo más útil. Por todo ello, abordar el juego es una experiencia muy diferente en función de nuestra elección. Además, algunas áreas (Como Mirage Saloon Zone) serán algo diferentes en función del personaje que controlemos. Y como antaño, un segundo jugador puede unirse a nosotros controlando a Tails.

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La jugabilidad y algunos niveles cambian en función del personaje que controlemos

El juego en sí se termina en un pispás, pero ojo: esto no quiere decir que sea fácil. Sonic Mania es un juego de la vieja escuela, y por tanto es más difícil que el plataformas medio al que estamos acostumbrados hoy día. Los niveles (más o menos) resultan sencillos de abordar, pero algunos jefes se las traen, como el puñetero Metal Sonic, que me hizo repetir el nivel en un par de ocasiones. Sin embargo, si como yo habéis invertido largo tiempo en vuestra infancia en los juegos originales, probablemente lo tendréis un poco más fácil.

Alcanzar el final en la primera vuelta es cuestión de unas 3-4 horas según tu afán de exploración: sin embargo y como ya hemos mencionado, para llegar al verdadero final necesitamos encontrar las siete Esmeraldas del Caos ocultas, labor que nos complicará un poco el asunto y alargará la partida. Además, una vez terminado con Sonic, podremos volver a adentrarnos en el juego con los otros dos personajes para poder acceder hasta al rincón más recóndito de cada nivel. Y luego están, por supuesto, los extras a desbloquear mediante las fases de bonus, entre los que se incluyen un modo Time Attack o un modo Carrera para dos jugadores similar al clásico de Sonic 2.

Existen en concreto dos tipos de fases de bonus: la de los ‘anillos gordos’ es muy similar a la del Sonic CD, con un nivel generado en modo-7 al estilo Mario Kart. Con el personaje que controlemos, deberemos alcanzar el platillo volante que intenta escapar de nosotros antes de que se acabe el tiempo. Si lo logramos, nos premiarán con una de las siete Esmeraldas del Caos. Estos niveles son trepidantes, visualmente atractivos y lo suficientemente complejos como para que no nos resulten un paseo.

Pero hay otro tipo de fases especiales: cada vez que alcancemos un Checkpoint, tendremos la posibilidad de acceder al nivel de bonus rescatado del Sonic 3 donde recorremos un mundo redondo recolectando las esferas azules y evitando las rojas. Ya en la época de Mega Drive, estos niveles resultaban mareantes y tediosos, y hoy día lo son aún más, porque nos veremos obligados a repetirlos una y otra vez si queremos recolectar las medallas que nos darán acceso a los extras.

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Las mareantes fases de bonus de Sonic 3 han vuelto. Prepara los ibuprofenos.

Estas segundas fases de bonus son, probablemente, el principal punto negativo de Sonic Mania, y es que los secretos a desbloquear (que casi mejor no desvelaré aquí) son interesantísimos y muy jugosos, pero si para poder llegar a ellos tenemos que parar la trepidante acción de cada nivel dos o tres veces para meternos en este repetitivo y nefasto minijuego, pronto nos veremos resignados o bien a sufrir, o bien a pasar de estos niveles y, por tanto, a olvidarnos de los extras.

Conclusión

Esperamos con todo nuestro corazón que Sonic Mania no sea el último, sino el primero de una nueva saga de Sonic en 2D. Más le vale a SEGA tomar buena nota de lo que han conseguido con este maravilloso juego. Si eres un jugador de la vieja escuela que disfrutó con los títulos originales de la saga, si no te molestan los gráficos retro, y si estás dispuesto a enfrentarte a un plataformas exigente pero satisfactorio (y a un precio bajísimo), no lo dudes ni un momento.

About Daniel Osuna Pérez

Titulado en Ciencias Empresariales y Marketing. Los videojuegos son mi vida, mi profesión y mi afición. Escribo sobre cine, series y videojuegos en ElRincon.TV desde mi refugio de Vault-Tec en Barcelona.

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