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OT: El reencuentro ¡cómo hemos cambiado!

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Corría 1991 cuando Presuntos Implicados se colaban en las radios nacionales para regalarnos un verso que anoche rescatábamos con fuerza de nuestra memoria. Su “cómo hemos cambiado” resonaba entre los pasos y comentarios de una Rosa López que se encargaba de introducirnos en esa cápsula temporal de tres episodios y un concierto denominado OT: El Reencuentro. Un documental que no supone el rescate de viejas glorias y sí el reencuentro de una promoción de alumnos con fuertes experiencias compartidas. Carne de emoción y nostalgia que llega justo 15 años después de la primera edición de Operación Triunfo en TVE.

OT: El Reencuentro
OT: El Reencuentro

Música, recuerdos y sobre todo, un fuerte componente nostálgico que hicieron que anoche asistiésemos a algo más que el reencuentro de 16 compañeros, lo que teníamos delante era el reencuentro de una generación que cambió a la velocidad de la luz sin tiempo de echar la vista atrás, hasta hoy. Y es que, sobre todo para quienes crecimos en plena nostalgia ochentera OT: El Reencuentro supone una bofetada temporal. Nos señala desde los (aparentemente) cercanos 2000 y nos grita que grabábamos en VHS, mandábamos SMS para decirnos TQM, éramos capaces de pronunciar tamagotchi e incluso comprábamos CD’s. Nos señala a nosotros que pensábamos que la nostalgia estaba en lo vintage y en La Movida para abrirnos por sorpresa el baúl de los recuerdos.

OT: El reencuentro sabe manejar sus cartas, está bien realizado y editado, sabe cuáles son sus puntos fuertes y los usa con destreza, las comparaciones entre las actuaciones de las galas y las versiones actuales (supuestamente) improvisadas hacen que incluso el más escéptico dibuje una sonrisa y verbalice algún recuerdo. La narración de esa vida post-OT de la mano de sus protagonistas, con sus luces y sus sombras, los miedos convertidos en fortalezas y el resentimiento en un trago amargo, nos hacen reflexionar sobre nuestro propio cambio pero también sobre el de una industria del entretenimiento que a día de hoy no se reconoce en Academias y discos de platino.

OT: El Reencuentro
OT: El Reencuentro

Este regreso al pasado que supone OT: El Reencuentro pone de manifiesto que el éxito que experimentó no es apto para estos tiempos de multipantalla. En su día, las galas de OT1 se comentaban en los desayunos y recreos, hoy OT: El reencuentro no espera y se comenta en riguroso directo tanto por redes sociales con hemeroteca incluida, como por Whatsapp con aquellos amigos y familiares con los que en su día compartimos galas y resúmenes. En 2001 la tele era otra y no tenía competencia, la industria musical y televisiva vivían sus últimos tiempos de control absoluto y comunicación unidireccional con el espectador y el fenómeno fan aún podía albergar varias generaciones.

En ese tiempo, espectadores, concursantes e industria estábamos vírgenes de realities y eso significaba que las lágrimas eran lágrimas y que no había intenciones ocultas ni estrategias televisivas. Todo era ilusión juvenil y todo sonaba sincero, incluso los gallos y las meteduras de pata en directo y esa inocencia se mantiene intacta al hablar de la primera edición del concurso desde nuestra óptica de hoy: no hay morbo y sensacionalismo frente a una nueva versión de la mítica Escondidos y sí una expectación casi pueril que nos devuelva a aquel momento que muchos vivimos como mágico.

A día de hoy y en esta televisión generalista cargada de grandes hermanos, sálvames y viceversa, el popular “otro vendrá que bueno me hará” se cumple a raja tabla. Si bien Factor X o La Voz han supuesto intentos bastante exitosos de rescatar el formato talent show con componente de reality, no han llegado a alcanzar el fenómeno que supuso OT, la comparación es imposible, el éxito de Operación Triunfo es irrepetible porque el momento en que se dio también lo es. OT: El Reencuentro es ese epílogo justo (no sabemos si también necesario) que pone las cosas en su lugar y nos hace un poquito más críticos con el clásico “cualquier tiempo pasado fue mejor” sin dejar de empañarnos, aunque sea momentáneamente, la mirada.

About Alicia Montero

Graduada en Comunicación Audiovisual, soñando con una entrevista de trabajo en ‘Sterling Cooper & Partners’ y una casita en San Junipero. Compañera de viaje de Claire Fisher, usuaria de Oceanic Airlines y sin saber quién mató a Laura Palmer a pesar de pertenecer a la década de “Twin Peaks"

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