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Crítica de 'Dear White People', la serie escondida de Netflix

Crítica de ‘Dear White People’, la escondida de Netflix

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Con el nivel de estrenos que tiene Netflix, tanto propios como ajenos, hay que saber medir los esfuerzos a nivel marketing y comunicación. Con ‘Dear White People‘ ha pasado algo así en los países hispanohablantes. El 28 de abril se estrenaba esta ficción sobre negros discriminados con una fuerte polémica en Estados Unido previa a su premiere. En los países de Latinoamérica y España la ficción queda un poco alejada de la conversación por su temática, al menos eso podemos pensar a priori, y con los potentes estrenos casi a su vez de la segunda temporada de ‘Sense8‘ y ‘Las chicas del cable‘, parece que no era la producción óptima para publicitar por los departamentos correspondientes. Craso error.

‘Dear White People’ se ha colocado por méritos propios como una historia relevante, que nos habla de las relaciones intraraciales y la discriminación latente, esa que es la última del proceso de racismo como como un tiroteo o un asesinato, esa que yace en nuestro bagaje cultural por cientos de años y que todos, de una manera u otra, seguimos intentando deconstruir. Porque también se puede desaprender, porque también nos pueden enseñar qué fallos cometemos sin darnos cuenta. Como pasa con el machismo y ciertas actitudes que hemos heredado y reproducido sin darnos cuenta, también pasa con el racismo o la xenofobia. Por eso son necesarias estas historias, por esto ganan relevancia en el momento que nos encontramos…y por eso pierdan otras que aportan poco al audiovisual o a la sociedad en general, como ‘Taboo‘ o ‘The Young Pope’, ancladas en clasicismos, muy bonitas y con la pretensión de simular el cine clásico de culto en televisión, pero que fallan en lo esencial…una historia con profundidad alejada de los clichés y convencionalismos. Válido en los ’90, en vías de extinción en 2017.

La serie ‘Dear White People’ está basada en una película homónima del 2014 de Justin Simien. Narra la historia de las dificultades de identidad de los negros en una universidad de élite en los Estados Unidos y la discriminación latente en la misma. Simien ha escrito y dirigido tres episodios y Barry Jenkins (‘Moonlight‘) dirigido otro. Y Yvette Lee Bowser, es la showrunner. Su protagonista es Samatha (Logan Browning), una polémica periodista radiofónica que convoca una fiesta para que estudiantes blancos se disfracen de negros, en sentido literal. Después de este punto de partida, historias personales, lucha de poder y una medida carga melodramática que harán las delicias de cualquier espectador.

Crítica de 'Dear White People', la serie escondida de Netflix

En la ficción será importante la biracialidad de Sam (mitad blanca y mitad negra). Parece que tiene que demostrar más que nadie por eso, y será parte importante para conocer las relaciones de raza con sus amigos negros. Y también en sus relaciones sentimentales, ya que ella está saliendo con un blanco llamado Gabe (John Patrick Amedori), pero se siente atraída por Reggie (Marque Richardson), un manifestante negro. Cuando el escándalo de la fiesta estalla, su vida personal también, así como la percepción de todos sus amigos negros.

Audaz e irreverente, ‘Dear White People’ es un golpe en la mesa de una serie pequeña y sin muchas pretensiones, que quiere abrir un debate que parece escondido por ser políticamente incorrecto: ¿sigue existiendo el racismo interiorizado? También es interesante el tratamiento capitular (son 10 episodios en total su primera temporada) a diferentes personajes, con lo que conoceremos perspectivas diferentes sobre los mismos temas y donde se desarrollarán otras inquietudes sociales como las expectativas de los padres sobre los hijos, la orientación sexual o la política en la universidad.

¿Lo malo de ‘Dear White People’? Los blancos. Y no es porque sean tratados mal, al revés, no son pintados como villanos ni como criminales, tienen bondad normalmente y son hasta graciosos. Están bien trazados, pero esta no es su historia y eso puede conllevar a parte del público a alejarse de ella.

Con ‘Dear White People’ vuelve a quedar demostrada una cosa, la televisión no es una película para pequeñas pantallas y tiempos mayores para contar una historia. Es mucho más y ya es hora de reivindicarlo. Y esta es buena oportunidad para decir que ha mejorado de largo la película en que se basaba. No digamos que la buena televisión es aquella que coge del cine, vamos a hablar también de las historias que cuentan. Vamos a profundizar. Como hace ‘Dear White People’ en Netflix.

Tráiler de ‘Dear White People’

About Santi de la Flor

Marketing, turismo y comunicación. En el audiovisual, lo mismo veo la ciencia ficción más indie que el drama más comercial, todo sea por descubrir nuevas historias que nos muestren mundos en los que no entraríamos de otra forma.

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