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Los valores de Doss “El Cobarde” y la religión (‘Hasta el último hombre’)

Yo, totalmente ajeno al cine bélico, quedé prendado por el argumento de esta película que parecía partir de ahí para cuestionar el propio belicismo. Casualmente no he decido verla hasta el viernes santo. Siendo las fechas que son, es imposible no escribir sobre ella.

Jamestown COSMO

Este artículo no es un análisis de la película, eso ya lo hace mi compañero Santi. Yo voy a hablar de los valores que hay detrás de este film y que Mel Gibson refleja a través del personaje de Andrew Garfield, un médico militar que se opone a portar un arma y usar la violencia.

La religión como conjunto de valores

No vamos a discutir aquí si las distintas deidades existen o no. Yo me atrevo a afirmar, siendo ateo, que las religiones tienen como una de muchas finalidades trasmitir a la comunidad un conjunto de valores y unas disciplinas que haga a las personas encontrar una moral, unas reglas de comportamiento correcto. Desmond Doss (Andrew Garfield) los posee todos; tolerancia, respeto, amor, solidaridad y buena fe.

El problema de esto, como de todas las cosas, está cuando el fanatismo se apodera de las personas e instituciones; los escritos, las malas interpretaciones que pasan de unos a otros y que acaban, irónicamente, en contra de la moral religiosa original. Es entonces cuando los valores empiezan a caer. El primero es la tolerancia hacia los que no comparten tus ideas, después el respeto y terminan por la violencia y el odio. Así se crean las grandes atrocidades cometidas por las distintas religiones existentes.

“Doss contra el mundo” es una forma de demostrar que muchas ideas religiosas se han pervertido. El prota no se deja llevar por eso, y tiene las ideas muy claras. No va a matar a nadie, no va con la voluntad de Dios, ni fuera de la guerra ni dentro de ella.

Respeto, tolerancia y solidaridad

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Doss está ahí para ayudar a la gente, no para matar. En ningún momento trata de hacer daño a nadie, ni siquiera a los que le han hecho daño a él. No delata a sus compañeros. Aguanta lo que le echen encima y sigue con perseverancia sus principios. El médico no deja a nadie de lado, ni siquiera a los japoneses del otro bando. Su voluntad y su buena fe le definen en todo momento. Eso saca el lado más humano de todos sus compañeros en un lugar tan crudo y difícil como es el campo de batalla.

Nuevas masculinidades y feminismo

Corrían los tiempos que corrían, pero ahí estaban Doss y sus ideas. Después de lo que le ocurrió en su infancia, el chaval había tomado los caminos de la fe cristiana y se había duchado con todos ellos. El joven Desmond siempre se había preocupado por el cuidado de las personas, un valor que siempre se ha considerado (y desgraciadamente se sigue considerando hoy día) femenino. Tanto es así que cuando se enamora de una enfermera, una cuidadora, el decide aprender de ella. No mansplaining, no superioridad. No. Solo escuchar y aprender de ella para poder ayudar a más gente. Él también tiene que aprender a ser un buen hombre, y la primera bofetada en la cara fue una lección importante.

No solo eso, Doss expresa sus sentimientos. ¿Recordais aquello de “los hombres no lloran”? Él llora si es necesario y es un modelo de conducta para los demás hombres al final de la película. Pero vamos un paso más lejos. Desmond rechaza la violencia, una práctica que siempre se ha considerado de procedencia masculina. Le consideran un cobarde por ello, por no portar un arma, por no atacar al problema. Él tiene otros métodos, es otro tipo de hombre. Y su pareja le quiere por ello. Se opone ante la violencia que su padre comete hacia su hermano y él, pero sobre todo hacia su madre, momento crucial que define su carácter.

No solo Doss. La película pone a muchos de los personajes masculinos a relucir sus sentimientos cuando llegan al campo de batalla, un lugar hostil y cruel que saca lo más profundo que llevan dentro y lo ponen por encima de sus apariencias viriles. Cuando tenemos miedo nos convertimos en nosotros mismos. Aquí se demuestra que esa virilidad tóxica solo es un constructo social que nos disfraza de seres inhumanos.

El amor y el sentimiento de comunidad

Dios nos pide en los mandamientos que actuemos por amor. En sus parábolas e historias nos dice que el amor lo puede todo. ¿Por qué no hacemos caso de sus palabras? A Desmond Doss le va bien con esta filosofía de vida. Se gana el respeto de su padre, después de todo el daño que le ha causado, y este le ayuda a cumplir su objetivo. Y se gana el respeto de los otros soldados. Cuando actúas con solidaridad, como un buen samaritano, con amor, recibes todo eso de vuelta. Si actúas con violencia, la recibirás de vuelta.

El amor de muchos es el sentimiento de comunidad, de cuidar de los demás. El patriotismo bien podría ser un derivado de esta idea social. Sin embargo, el patriotismo se puede entender como un sentimiento de comunidad reducido, ajustado a unos pocos. No debería haber fronteras para el amor. Deberíamos cuidar de todos. Doss lo hace. Lucha por Cuida de su país, de los suyos, de sus seres queridos. Pero no deja de lado al japonés que lo necesita. Esto le hace muy grande.

Se tu mismo, aunque eso sea ir contracorriente

Es muy importante ser fiel a tus ideas si consideras que estas son las correctas, sin dejar nunca de reflexionar y meditar sobre si eso está bien o no. Y sin dejar nunca de escuchar a los demás para aprender de ellos. El protagonista de ‘Hasta el último hombre’ vuelve a ser un ejemplo en este caso. Él se replantea sus ideas, y las forja a lo largo de su vida a través de sus distintas decisiones. ¿Qué consigue con eso? Ser diferente, cuestionar lo establecido.

A veces tememos no encajar, es normal. Pero cuestionar lo establecido siempre está bien. Desmond no pretende cuestionar nada, pero lo hace con la ejecución de sus decisiones. Eso le lleva al rechazo de muchos, pero también a hacer que los demás se cuestionen a si mismos y aprendan a convivir y a ver lo positivo de la gente diferente. Volvemos al tema del respeto y la tolerancia.

La violencia NUNCA es la solución

Repito, no soy religioso, pero si la gente quiere actuar en nombre de Dios lo veré bien siempre que lo haga con amor y no con violencia.

“No matarás”. Es un mandamiento muy claro, pero los militares de la película se toman sus licencias. “En la guerra las cosas son distintas”. Desmond Doss no piensa igual y se niega a coger un arma en todo el metraje. “NO VOY A MATAR”. ¿Les queda claro?

El chavalín que interpreta Andrew Garfield acaba siendo de más ayuda sin armas que con ellas. Se convierte en el mayor héroe de los allí presentes porque para salvar vidas no tuvo que quitársela a nadie antes. La guerra se presenta aquí como lo que es. Un lugar hostil y terrible, lleno de vísceras y cadáveres, de dolor. Un lugar en el que nadie quiere estar, un lugar que pone enfermo a cualquiera. Son las consecuencias de la violencia en sus formas más extremas. No es para nada una competición o un sitio del que estar orgulloso.

Esto se puede extrapolar a todo. La violencia no es la solución. NUNCA es la solución. Y estamos en una situación política global en la que se pueden repetir o se están repitiendo ya errores del pasado. No aprendemos que esto no soluciona nada, solo agrava los conflictos y no permite ver lo positivo de la diferencia. Solo lo negativo. Así los prejucios y la intolerancia se siguen perpetuando.

En esta película podemos ver que los valores religiosos no son dañinos en su forma más pura, sino cuando se mezcla con el mal que desprendemos las propias personas. Es triste que los distintos factores sociales repercutan en la asociación de la religión con ideologías más conservadoras y se entremezcle en nuevo recipiente de valores que se acaba infectando y generando el odio en nombre de una fe. Y esto es aplicable a todos los sistemas de creencias. ‘Hasta el último hombre’ nos hace reflexionar -al menos conmigo ha sido así- sobre la distintas imágenes que tiene una religión en una sociedad, sobre como se han formado dichas imágenes y como estas ideas que acaban estando tan acotadas no siempre están en contradicción con ideas progresistas con las que muchos grupos que se consideran religiosos no comulgarían. Todo tópicos y prejuicios. Vivimos en un mundo inundado por ellos.

Tráiler de “Hasta el último hombre’

About Sergio Risquez

Graduado en Comunicación Audiovisual y Estudiante de Guion de Cine y Televisión. Entusiasta de la TV en general y las series en particular. Amante del cine y de la lectura. El Nombre del Viento me enamoró, Interstellar me hizo volar y Lost dejó huella en mí.

One comment

  1. Antonio Claros

    Excelente meditacion!! Comparto contigo. He visto la pelicula una y otra vez, lei el libro Desmond Doss el objetor de conciencia, y aun me cuesta creerlo, patriotismo, amor, fe y servicio…

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