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‘Los Ángeles de Charlie’ y ‘Cazafantasmas’: dos caras de la misma moneda

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Ayer tuve el placer de asistir a una masterclass de John August, usual colaborador de Tim Burton y guionista de pelis como ‘Big Fish’ o ‘Charlie y la fábrica de chocolate’. Me sorprendió muchísimo que sea ‘Los Ángeles de Charlie’ uno de los trabajos de los que más orgulloso se siente. Casualmente yo he visto esta peli más de una treintena de veces en mi infancia. Aunque la recuerdo con nostalgia jamás diría que es una película destacable en la filmografía de este señor, así que la volví a ver cuando regresé a casa.

Evidentemente es una buena película. El guion está muy bien escrito, la estructura está muy trabajada y también los personajes; cosas que sé ahora porque estoy cursando un máster en guion. Pero también hay algo más.

Yo ahora lo veo todo con otros ojos, si me conocéis lo sabéis. Desde que me puse las gafas violetas ya no me las puedo quitar. Si miro ‘Los Angeles de Charlie’ desde el recuerdo vería una película de mujeres para el disfrute de los hombres.

Pero vista la película de nuevo con mis años y mis gafas feministas, me topo con lo opuesto. La diferencia está en los matices. Me recordó a ‘Cazafantasmas‘ (2016), esa peli sobre la que todo el mundo echó pestes antes de estrenarse siquiera.

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Semejanzas

Las dos películas hacen lo mismo, una sátira al propio cine clásico en un remake de un producto popular. No he visto nada de la mítica serie de la ABC para compararla con la película de McG. Pero en el caso de ‘Cazafantasmas‘ es una reimaginación del original dándole una vuelta de tuerca a los clichés machistas de manera que funciona como sátira del cine anterior. De esto ya he hablado.

‘Los Angeles de Charlie’ también lo hace. Se trata de un filme de acción y espionaje que redirecciona nuestra mente a cosas tales como ‘Misión Imposible’ o ‘James Bond’; películas que, por mucho que nos pese y nos duela en el más profundo recoveco de nuestro alma, están cargadas de tipos machistas . Cuando digo tipo me refiero a “símbolo representativo de algo figurado”.

De esta manera se forma una sátira que roza la parodia dónde meter mujeres en el papel de hombres sirve para romper con el cliché. Porque el machismo es en sí un cliché. Que el hombre salve el mundo, es un cliché. ¿O tal vez ya no? Creo que la sociedad ha cambiado un poquito y eso empieza a quedar lejos, CREO. Pero sigue siendo un cliché. Que la acción, la fuerza física y la agilidad sea una cosa de hombres es otro cliché.

Pero claro, si esas mujeres luchadoras, salvadoras de mundos, que sostienen pistolas de plasma o francotiradores se comportan según el tipo masculino en todo su ser -tanto en acciones, decisiones, actitud, en lo profesional y en lo privado- no son “mujeres” sino “hombres”. Entonces, para que la sátira funcione, para que el cliché se elimine o se subvierta, estas chicas combinan estás cosas que son “muy de macho” con eso que es “muy femenino” (entendemos el uso del entrecomillado, ¿no?). La diferencia es que unas son guapas y otras son feas.

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Diferencias

Las chicas de ‘Cazafantasmas’ no responden a los cánones de belleza del mundo en el que vivimos. Además, aunque se comporten como “mujeres”, son un poco raritas. Mientras tanto los Ángeles son eso, “ángeles”. Estas si responden a esos cánones. Esto explica en parte porqué un “hombre” o, mejor dicho, ese tipo de hombre se muestre más reticente a ver la primera que la segunda. Ellas son ángeles, y son de Charlie (un hombre). Tú eres Charlie y ellas son tus ángeles. O eso es lo que tú quieres creer.

Una de las grandes diferencias es como ambas pelis reflejan la figura masculina. En ninguna de ellas es muy positiva. En ‘Cazafantasmas’ se le da la vuelta a esta figura. El único hombre que hay es esa persona sexy que las acompaña para ayudarlas, pero que realmente no ayuda mucho y que para colmo lo secuestran y debe ser rescatado. Es el secretario, como una mujer en una peli clásica. Un objeto.

En ‘Los Angeles de Charlie’ los hombres responden al cliché de “hombre”, al tipo machista. Sin darle la vuelta. Tal y como es en la vida real. Quizás algo más exagerado. Ellas están buenorras. Ellos lo saben. Ellas, repito, también. La forma en la que superan sus retos es siempre la misma. Bailarles en poca ropa, masajearles, bajarse la cremallera del top y mostrar sus encantos naturales… Vamos, eso que se denomina “armas de mujer” (qué expresión más fea).

En la película se refleja continuamente como estos hombres pueden ser unos babosos. Al fin y al cabo para los Ángeles también son objetos. Hasta Alex (Lucy Liu) interpreta el rol de una femme fatale con el látigo para llamarles la atención. Esta escena genial. Solo hay que ver los primeros planos subjetivos del culo de Lucy y como consigue que los ingenieros estén a su merced.

Ellas son las protas y hacen cosas de mujeres, como las Cazafantasmas. Pero están buenas y hacen cosas sexys y por eso los hombres tipo la disfrutan. Lo que ocurre es que no suelen decodificar determinados patrones de conducta pues se identifican con esa figura representativa de lo masculino tópica. Así lo quiere la sociedad y así lo producen sus mecanismos.

Los niños que juegan a la PlayStation están hablando de ver “tetas”. Joder, es como gritar: “si es que de pequeños están mamando eso”. Y ahí está el trasvase, la ruptura con el tipo. Y lo hace tantas veces, con un tono poco serio, con determinadas “situaciones clásicas” y determinados planos y juegos de palabras, que casi podemos hablar de parodia. Mientras, ‘Cazafantasmas’ es más bien una sátira.

Cuando ‘Los Angeles de Charlie’ se vuelve más seria es en el punto medio, donde se produce el gran plot twist. Es maravilloso lo que ocurre aquí. Cuando Dylan (Drew Barrimore) se entera de que el hombre al que no necesita controlar realmente la está controlando a ella, la sensualidad y la sexualidad ya no se ven como un arma sino como una amenaza. Dylan está desnuda, con solo una sabana cubriendo su cuerpo, delante del malo malísimo que la ha estado utilizando. Drew Barrimore interpreta inteligentemente como su personaje se siente indefenso a través de la desnudez cuando antes ha usado esta para conseguir lo que quería. Ya no es dueña de su cuerpo y cae en un momento de debilidad. Ella misma pasa de ser un sujeto a un objeto.

Muchas personas querrán ver en esto un ejemplo de misandria, cuando realmente se trata de un reflejo y un analisis de la sociedad. El hombre no es el malo de la película, son determinados vicios asociados al tradicional concepto culturalmente codificado como masculino los que aquí se tratan. Se produce una desmitificación del imaginario clásico de la feminidad y de la mujer fálica, y se busca una ruptura con el orden social establecido. Muy propio de la posmodernidad.

Además, se establece el modelo hombre-compañero. El conflicto de Dylan está relacionado precisamente con la desconfianza en los hombres, algo que bien puede ser un tema femenino real. “¿El problema es el Chad?“-dice su amigo-. “Sí, puede que sea el Chad“- contesta ella. Al final de la película vemos una situación similar donde él le hace la misma pregunta y ella contesta: “No, el Chad es estupendo“. Hay algo de esto también en la confianza que los ángeles deben depositar en Charlie sin ni siquiera verlo. Parece que están apunto de hacerlo, pero no. Decepción. Y entonces Dylan lo ve. Y sonríe. Y se acaba la película.

Tráiler de ‘Cazafantasmas’ (2016)

About Sergio Risquez

Graduado en Comunicación Audiovisual y Estudiante de Guion de Cine y Televisión. Entusiasta de la TV en general y las series en particular. Amante del cine y de la lectura. El Nombre del Viento me enamoró, Interstellar me hizo volar y Lost dejó huella en mí.

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