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XIII Muestra Syfy: Primera Jornada

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¿Cómo ha ido?

Desde elrinconTV hemos visto una primera jornada de la XIII Muestra Syfy de Cine Fantástico marcada por el esperado estreno de Vulcania, dirigida por José Skaf, y por los que han sido el aperitivo al fin de semana que el festival tiene por delante. Títulos como Villmark Asylum, Nina Forever, The Green Inferno o Parasyte han agolpado al público en la puerta de un Cine de la Prensa con una gran afluencia de seguidores. El gore sin pretensiones y las ficciones distópicas donde los intérpretes caminan por la planicie de sus personajes, dominaron la parrilla de un viernes que se antoja, según palabras de gran parte de los asistentes, como uno de los más flojos en los últimos años. Un dato significativo, un dato que pone en primera plana la necesidad que ahora mismo sufre la potente maquinaria del cine fantástico; abandonar el tufo a mercantilismo cinematográfico si se quiere mantener la vitola de independiente.

¿Qué hemos visto?

Villmark Asylum (Pål Øie, 2015) dio el pistoletazo de salida al viernes con un ejercicio que retoma el horror clásico y las fórmulas con buena disposición técnica, sin embargo, la obra se diluye entre lo previsible, lo flojo y lo nada impactante de su trama. La aceptable fotografía con grandes paisajes de recurso y el tétrico clima que desprende el hospital, se vieron encerrados en la terquedad de una estructura mal ejecutada, bochornosa en cuanto al trabajo del reparto y tan cargada de clichés que parece estar siendo, ya no sólo la secuela de Dark Woods, sino un homenaje a todo ese cine gore gratuito que ha llenado de sangre y miembros las pantallas donde le daban rienda suelta a su proyección. Entretenida a ratos, pero vergonzosa en la mayoría de ellos, Villmark Asylum  ha supuesto la primera decepción de la Muestra Syfy.

Nina Forever (Ben y Chris Blaine, 2015) quizá sea la menos fantástica de todas las películas que, hasta el viernes, ha proyectado la Muestra Syfy. Una película que recupera algo del cine británico más típico, que se presenta como un conjunto de sensaciones, la mayoría cuestionables; la comedia romántica, el drama sobre la dificultad de superar a la ex-pareja o las fantásticas apariciones del personaje que da nombre a la obra, son algunos de los géneros que los hermanos Blaine traducen en un gran problema de ritmo. El análisis sobre las relaciones interpersonales, el miedo a ser rechazado o el pasado que amenaza con alevosía al presente, sólo queda bien defendido por la BSO de Daniel Teper y, sobre todo, por el estupendo trabajo de una Fiona O’Shaughnessy -Jessica Hyde en Utopía– que merece algo más. Nina Forever es un trabajo noble, pero tremendamente aburrido.

The Green Inferno (Eli Roth, 2013) le trae al espectador la “remasterización” del clásico Cannibal Holocaust (Ruggero Deodato, 1980), con la misma imperativa necesidad de darle al seguidor muestras de una realización ensangrentada, partida y ejecutada en sintonía con su propósito. Es necio pedirle más a una película que cumple sobradamente con el objetivo que marca desde el inicio; está usted en la sala donde debería haber venido sin merendar. Es ciertamente repugnante, con unas estructura y fotografía bien delimitadas y sin pretender una lectura que vaya más allá de lo que Roth se encarga de filmar. The Green Inferno abandona el horror psicológico y se centra en entretener a un precio muy barato para el espectador.

Vulcania (José Skaf, 2015) cerró, con permiso de Parasyte -en la sesión golfa- el primer plato de la Muestra Syfy. Una cinta que se sumerge en el universo de las intrigas convencionales, pero con una narrativa eficaz, una narrativa donde la distopía se hace evidente, pero permite mantener las esperanzas de estar asistiendo a una película que puede dar más de lo que finalmente da. A Vulcania le sobran tantas cosas en los últimos 45 minutos que descompensan la balanza hacia el peor de los lados; la indiferencia. El clima de los primeros tres cuartos de hora se pierde culpa de la (sorprendente)  falta de credibilidad del reparto, culpa de la simplificación que experimenta la trama en un refugio donde protegerse del poco ritmo y la ingenuidad de sus acciones. 90′ donde las expectativas del espectador se van despejando como las piezas dispuestas para un pobre efecto dominó.

About Mario Álvarez de Luna

Periodista cultural | Crítico cinematográfico | Analista televisivo.

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