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XIII Muestra Syfy: ‘High-Rise’ cierra con controversia

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¿Cómo ha ido?

La tercera y última jornada de una XIII Muestra Syfy con sentimientos encontrados, comenzó como lo había hecho el sábado; con una película para los más pequeños seguidores del cine fantástico. Algo con lo que Nicky, La Aprendiz de Bruja cumplió sobradamente, pues la adaptación de la original -dirigida por Hayao Miyazaki- desmerece culpa de su estructura inconexa y la incapacidad de Takashi Shimizu para aportarle ritmo al cuento, ergo se traduce en un único público al que pueda hipnotizar. El gran estreno de High-Rise (Ben Wheatley) se vio precedido de una de las más gratas sorpresas en todo el fin de semana; Demon, del director polaco Marcin Wrona, y ganadora del premio a Mejor Fotografía -Pawel Flis- en el Festival de Sitges 2015. El vacuo entretenimiento de Absolutely Anything y la frescura de Jeruzalem completaron la programación de la XIII Muestra Syfy, una muestra que ha terminado por cumplir con las expectativas de los asistentes. Con ello termina la cobertura de elrinconTV alrededor de un mundo, cuanto menos, fantástico.

¿Qué hemos visto?

Demon (Marcin Wrona, 2015) supone un refresco necesario para el cine de terror donde los fantasmas habitan tras cada esquina narrativa. La habilidad de Wrona para que el ritmo no se desenganche de la estructura, para que el reparto maneje con cierto escepticismo cómico la presencia del terror y la seriedad cuando la premisa está llegando a su objetivo, hacen de Demon una película recomendable, recomendable, eso sí, para todo aquel que guste presenciar un ejercicio sobrio y sin naderías genéricas. La novedad en el tratamiento del Dybbuk -leyenda judía sobre los fantasmas que poseen al ser humano-  es una de las máximas con las que Wrona conquista la gran pantalla. Los fantasmas de Demon soportan con nobleza la desaprensión que la película sufre en el último tramo y el abandono de la intrigante atmósfera en favor del tópico, y lo hacen sin faltar al respeto de una fotografía que encumbra todo movimiento, real o ficticio, lento o trepidante. Una de los mejores productos de esta XIII Muestra Syfy.

High-Rise (Ben Wheatley, 2015) es el exceso por el exceso, la caída en picado hacia una chorrada narrativa bastante evidente. La tensión del inicio y el final posee en el tramo que separa a ambas un ritmo lento, de digestión muy progresiva, una pretensión demasiado ambiciosa para lo que ejecuta el ejercicio. No hay que olvidar que es Amy Jump quien adapta a J.G. Ballard, una guionista bien encarada, con sólo cuatro historias en la gran pantalla, pero bien determinadas, frente a un escritor británico retorcido en sus dobles lecturas, paradigmas del buen hacer y la irreverente forma con la que retrataba a la sociedad presente y futura -a veces pasada, como en Empire Of The Sun. La aparición de Siena Miller, Elisabeth Moss, Tom Hiddleston, Luke Evans y Jeremy Irons no hacen de ella una obra notable, sino que parecen estancarse en la atmósfera new art de Wheatley. High-Rise es de ese cine que el espectador aborrecerá primero, y convertirá en culto años después.

About Mario Álvarez de Luna

Periodista cultural | Crítico cinematográfico | Analista televisivo.

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