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Memorias de un hombre en pijama
Memorias de un hombre en pijama

21º Festival de Málaga. Crítica: ‘Memorias de un hombre en pijama’

Este año el Festival de Cine de Málaga  ha querido rescatar a la olvidada animAcion, y es que la novela gráfica ‘Memorias de un hombre en pijama’ del novelista Paco Roca se ha hecho un hueco en la Sección Oficial de esta edición.

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La cinta narra las aventuras cotidianas de Paco, un soltero cuarentón que ha logrado cumplir su sueño: trabaja desde casa y en pijama. Todo esto gracias a un golpe de suerte en el que le ofrecen trabajar en un periódico local dibujando y narrando su patético día a día, pero lo que no sabe es que el éxito le cambiará la vida.

‘Memorias de un hombre en pijama’ cuenta con las voces de Raúl Arévalo y María Castro para dar vida a los protagonistas.

La película, dirigida por Carlos Fernández de Vigo, al igual que la novela, apela a la sonrisa más que a la carcajada. El largometraje mezcla la animación en 2D, con imágenes de los actores encargados de darle voz a los protagonistas de la historia. Con la estética del propio cómic de Roca, donde los tonos azulados y rojizos acaparan la imagen, el director Carlos Fernández de Vigo ha querido crear un largometraje que presenta numerosos guiños al propio escritor y en el que ha querido darle una personalidad distinta, propia de la comedia romántica, sin perder la esencia de la obra original.

Crítica: ‘Memorias de un hombre en pijama’

Entrando en materia, la cinta ha sido una de las grandes apuestas hechas por el propio festival. Memorias de un hombre en pijama crea un punto de encuentro entre los espectadores, creando momentos en los que todos nos hemos podido sentir identificados o tenemos a alguna persona en nuestra vida que se refleja en cualquiera de los personajes de la historia. La cinta comienza con un ritmo bastante lento que no ayuda a mantener la atención en la historia.

Presenta golpes de humor realmente buenos que crean un vínculo de empatía con el público, viéndonos todos reflejados en cualquiera de las situaciones que le ocurren al protagonista. En la cinta vemos situaciones que en la época y el momento en el que nos encontramos son susceptibles de crítica y acusaciones de machismo, pero tal y como exponía el protagonista, Raúl Arévalo, es necesario encontrar el equilibrio y no avalanzarse hacia ningún extremo.

No se puede considerar que ninguna escena, ni la película en sí favorece a la normalización de la conducta machista y egocéntrica. Son simplemente situaciones que cualquier hombre y mujer pueden experimentar en su día a día, sin ningún doble sentido, ni ninguna intención o actitud misógina.
Finalmente la cinta termina reflejando la vida normal de una persona que va experimentando diferentes cambios en una misma etapa, suscitando una risa cómplice pero sin llegar a enganchar del todo al espectador, podríamos considerarla una cinta entretenida para ver y pasar un buen rato, pero no imprescindible.

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