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Underworld: Guerras de sangre o crónica de una saga agotada

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Licántropos, vampiros, tiros, tiros y más tiros y entre tanta acción desenfrenada, Kate Beckinsale siendo más Selene que nunca, con ese particular estilo a medio camino entre la Trinity de las Wachowski y la Lara Croft de los tempranos 2000. Con esas señas de identidad intactas y tras cuatro años de ausencia, llega Underworld: Guerras de sangre, la quinta entrega de una de las sagas de vampiros más famosas, prometiendo acción trepidante pero proporcionando más de lo mismo de forma descafeinada.

Kate Beckinsale es Selene en Underworld: Guerras de sangre
Kate Beckinsale es Selene en Underworld: Guerras de sangre

Underworld: Guerras de sangre retoma la historia donde la dejó su predecesora Awakening, en plena guerra ancestral entre vampiros y licántropos y con la hija de Selene como piedra angular del conflicto, y suma a los conocidos rostros de Theo James (4 en la saga Divergente) y Charles Dance el de otro conocido tronista que hará que Underworld: Guerras de sangre parezca un desfile de los nobles más famosos de Poniente. Hablamos de Tobias Menzies, el conocido Edmure Tully deja el Valle para meterse en la piel, o mejor dicho en los pelos, del poderoso líder licántropo que hará de la vida de Selene un auténtico infierno de hielo.

Pero entremos en materia, más allá de conocidos rostros televisivos y una Kate Beckinsale que disfruta de su personaje, Underworld: Guerras de sangre es un pequeño descalabro. Aquellos que hasta la quinta entrega se hayan mantenido al margen de la saga, ajenos a todo tipo de fenómeno fan underworldiano, se encontraran más perdidos que un pulpo (o un licántropo) en un garaje, a pesar de los esfuerzos del prólogo por meternos en situación. Por el contrario, quienes vengan disfrutando desde el 2003 de los desvaríos vampíricos, podrán verse decepcionados al encontrarse ante la misma historia contada de peor forma, como si incluso Foerster y Goodman tuviesen prisa por salir de un embolado que no les interesa lo más mínimo.

Underworld: Guerras de sangre parece moverse entre dos tipos de película sin decantarse por ninguna. A ratos el guión se pone serio, busca la complejidad de la trama, se decanta por lo ancestral y lo solemne y, cuando nos despistamos, comienza a tontear con subvertir el género y reírse de sí mismo. Si a dicha indecisión le sumamos unas escenas de acción incapaces de involucrarnos como espectadores, en las que no sufrimos por los personajes y de las que simplemente esperamos que pasen sin que el bostezo sea demasiado estridente, obtenemos un quiero y no puedo que pasa factura y nos impide abandonarnos al disfrute sin conflicto. Puede que Underworld: Guerras de sangre haya llegado a las pantallas para aumentar esa lista de gallinas de los huevos de oro agotadas que, por no recibir una jubilación a tiempo, estén condenadas al sin pena ni gloria.

Tráiler de Underworld: Guerras de sangre

About Alicia Montero

Graduada en Comunicación Audiovisual, soñando con una entrevista de trabajo en ‘Sterling Cooper & Partners’ y una casita en San Junipero. Compañera de viaje de Claire Fisher, usuaria de Oceanic Airlines y sin saber quién mató a Laura Palmer a pesar de pertenecer a la década de “Twin Peaks"

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