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Crítica de Hasta el ultimo hombre (Hacksaw Ridge)

Crítica de ‘Hasta el último hombre’, ética en tiempos de guerra y sacrificio

Andrew Garfield tenía una cruz en su carrera de actor, quitarse de encima el estigma social de haber interpretado a un superhéroe de encima y que el público general dejara de asociar su cara con Spiderman, como le pasa a Hugh Jackman con Wolverine, aunque éste último lleva 15 años interpretándolo. Su ‘The Amazing Spiderman’ había recaudado más de 757 millones de dólares en su primera película y más de 708 en su segunda, pero el rediseño de MARVEL, que firmó el acuerdo con Sony para reconducir el destino del personaje, y la poca empatía entre el intérprete y los directivos de Sony hizo que no continuara la saga. Así, el actor que tuvo un 2015 en blanco, volvió con un 2016 muy potente y basado en dos películas con aroma a espiritualidad y religión: primero ‘Hasta el último hombre’ (Hacksaw Ridge) y después con ‘Silencio‘ (Silence), y bajo las órdenes primero de Mel Gibson y de Martin Scorcese. Todo un acierto a nivel profesional, pues ambas películas están presentes en alguna de las categorías de los más importantes premios internacionales. Con ‘Hasta el último hombre’, ha llegado su primera nominación a los Oscars como Mejor actor y fue ganador de un Satellite Awards en dicha categoría, venciendo al gran favorito, Ryan Gosling, por ‘La La Land’.

‘Hasta el último hombre’ (Hacksaw Ridge) narra la historia de Desmond Doss, un joven médico militar que participó en la batalla de Okinawa, en el Pacífico durante la II Guerra Mundial, y se convirtió en el primer objetor de conciencia en la historia estadounidense en recibir la Medalla de Honor del Congreso. Una historia basada en hechos reales donde comparte protagonismo con Sam Worthington, Jacob Warner, Milo Gibson y Luke Bracey, entre otros.

Crimen en el paraíso

Crítica de Hasta el ultimo hombre

El rodaje de ‘Hasta el último hombre’ comenzó el 5 de septiembre de 2015, de Nueva Gales del Sur (donde estuvieron 59 días). La producción de la película se basa en los estudios Fox Australia. Troy Grant, el Viceprimer Ministro de Nueva Gales del Sur, pronosticó que la película daría ingresos a la zona de 26 millones australianos por trabajos relacionados con la producción. El 21 de septiembre de 2015, comenzó el rodaje en Sydney. En la habitual carrera de premios que va de octubre a febrero, la película no ha pasado desapercibida y ha recibido , entre otros, seis nominaciones a los Premios Oscars 2017, entre ellos el de Mejor película, Mejor director, Mejor actor y Mejor montaje.

En ‘Hasta el último hombre’ nos encontramos valores asociados a los tiempos de guerra como el heroísmo, el patriotismo o la redención, pero desde un punto de vista antibélico. Estos matices vienen introducidos por el joven Desmond y su doctrina adventista, cuyas creencias no conjugan con la necesidad de matar bajo ninguna circunstancia y que le llevarán a la guerra para salvar a sus compañeros en los destrozos de la misma.

Estos elementos son obra del productor Bill Mechanic y sus tres intentos de que Mel Gibson le hiciera caso para dirigirla, pero él vivía en una espiral personal autodestructiva y fuera del círculo de producción. Cuando logró encaminarse, entre 2014 y 2015 tomaría fuerza la idea de hacer la película y comenzar la fase de localizaciones, castings y demás. Ahora, año largo después, está agradecido porque le ha catapultado de nuevo a primera línea internacional con una película de entrañas y honor, y de presupuesto, ya que consiguió que ‘Hasta el último hombre’ contara con 40 millones de presupuesto (en la actualidad lleva recaudado unos 160 millones de dólares internacionalmente).

Andrew Garfield se apodera de un personaje dominado por sus demonios internos, por una infancia sin edulcorante, dura, hiriente…heredada de un padre que volvió cambiado de la Gran Guerra y que proyectaba el terror vivido a esposa e hijos. Rompió el modelo familiar, desequilibró el balance de lo bueno y lo correcto y se aventuró a sufrir para poder salvar a los suyos, a su país, a sí mismo. Su mayor reconocimiento es haber expiado sus fantasmas y volver con un futuro al que no tendrá que mirar con unos ojos diferentes de cuando se marchó a la guerra. Una superación personal en todos los sentidos.

Película 'Hasta el último hombre'

También es importante destacar a Chris Godfrey, encargado de los efectos visuales. Una faceta importantísima siempre en una película bélica, pero más todavía en un film como ‘Hasta el último hombre’, pues una vez entrados en el segundo acto y dejada la presentación atrás, las batallas registradas son papel harto difícil de plasmar. Además, hay que sumar que Mel Gibson le limitó al máximo el uso del ordenador para tal función, por lo que el apartado técnico es bastante artesanal y eso se respira en cada escena, en cada toma, en cada trinchera.

Y en esas batallas, en ese frente en Okinawa cuando ‘Hasta el último hombre’ (Hacksaw Ridge) deja de ser una película cálida y emocional, para convertir su color en algo gris y sombrío, el terror y el miedo de lo que se vive en el campo de batalla. Es ahí donde la batalla constante e interminable ata al espectador a su silla y lo convierte en cautivo de una acción y ritmo constante, sin altibajos, sin deslucir.

Quizás, para mí, el único pero del film sea su excesivo primer acto, con una extensión demasiado alargada y que tira a la cinta a los 131 minutos. Su mejor arma, aprovechando el contexto bélico, es que es reflexiva y deja al espectador la oportunidad de pensar sobre el bien que hizo un hombre, que aunque queda lejos del movimiento antiviolencia que inició Gandhi, se queda cerca en cuanto a sus propias creencias no impositivas.

‘Hasta el último hombre’ es una degustación gourmet de narración y espectacularidad visual que nos recuerda a otras grandes obras de su género como ‘Salvar al soldado Ryan’. Un must del 2017 que todavía puedes disfrutar en los cines.

Tráiler de ‘Hasta el último hombre’ (Hacksaw Ridge)

About Santi de la Flor

Marketing, turismo y comunicación. En el audiovisual, lo mismo veo la ciencia ficción más indie que el drama más comercial, todo sea por descubrir nuevas historias que nos muestren mundos en los que no entraríamos de otra forma.

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