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'El doble más quince', la deconstrucción de la madurez femenina

‘El doble más quince’, la deconstrucción de la madurez femenina

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Si una particularidad nos ha traído el cine en los últimos años es una vuelta de tuerca a la tradicional deconstrucción de los personajes protagonistas femeninos. Mientras en la televisión triunfaron ficciones como ‘Breaking Bad’, ‘The Sopranos’ o ‘True Detective‘, donde la descomposición del género masculino y la crisis de los cuarenta fueron las puntas de lanza de sus historias, el cine menos comercial y más intimista ha virado para traernos historias femeninas con la misma temática, con tonos y motores de personajes diferentes, pero igual de válidos. ‘El doble más quince‘ es eso y mucho más, y aunque no es ni nuevo ni tan moderno (carreras como las de Almodóvar se han basado en eso), sí tenemos ahora más variedad en dicha temática…tan necesaria.

El personaje de Maribel Verdú se enfrenta a un fuerte conflicto interno: no está contenta con su vida, siente que se le agota su tiempo y que no ha sabido disfrutar lo suficiente. Rodeada de una familia aparentemente perfecta, sus inquietudes parecen no satisfacerse. Ella marca el ritmo de la curiosidad: primero con un vibrador, momento interrumpido por sus hijos; luego con un chat de sexo online; tercero quedando con un menor de edad (Germán Alcarazu) que cobra por sexo. Él marca el ritmo de la inquietud.

Esos tiempos son definitorios para el personaje femenino, que mezcla una excesiva soledad con un vacío existencial, que se muestra en su rutina, en el trabajo, en su mirada…cansada y hastiada de su vivencia. Sus miedos no son únicos, ya que conocerá también a otra persona solitaria en su vida, un polo opuesto, que funciona como imán para crear una química en pantalla perfecta, a pesar de la diferencia de edad de ambos actores. Un espejo del uno en el otro, un no sé qué le pido a la vida y un no sé por qué la vida es así. Elementos convergentes hasta un final simbólico, predictivo, funcionando como broche de oro es una historia de la vida, de sus vidas.

Su director, Mikel Rueda, vuelve a contar con Alcarazu tras ‘A escondidas’, también presentada en el Festival de Málaga años atrás, y que bebe sin complejos de ‘Antes del amanecer’ (Julie Delpy y Ethan Hawke), con el error de no saber saber separarse lo suficiente. Esto le hace mucho daño a ‘El doble más quince’, ya que Bilbao no es Viena, ni los personajes están tan bien definidos, ni los códigos universales son tan exportables, ni el guion tan bien estructuado…como sí pasa en la película estadounidense, a pesar de la bellísima fotografía creada por Kenneth Oribe, sobre todo en la evolución de esos primeros planos de Verdú, que pasa de un gris apático en primerísimo plano en las primeras partes o un amarillo deslumbrante en la mañana despertándose en el hotel. O de ese Bilbao industrial y moderno a la vez como un escenario de aventuras y desventuras, que se desarrolla profundamente desde el cortometraje ‘Caminan’.

Sin lugar a dudas, lo mejor de ‘El doble más quince’ es su interpretación naturalista, en la que los protagonistas tienen una química bien trabajada y ejecutada, pero el guion languidece en los grises de los personajes.

Sinopsis de ‘El doble más quince’

Cuando pasas de los 45 años, puede parecer que ya has hecho todo en la vida: un marido, dos hijos, un perro y una casa bonita con jardín. Pero… ¿eso es todo? ¿Así? ¿Y qué hay de ti en esa ecuación sin nombre? ¿Dónde estás tú y tus deseos? Cuando eres un adolescente, tienes toda la vida por delante. Tiempo para casarte, tener un par de hijos, un gato, y una casa bonita con jardín. Pero… ¿y si no tienes ni idea de qué hacer? ¿no sabes qué camino escoger? ¿Y nadie te ayuda a encontrar el camino? Ana y Eric. Eric y Ana. Los dos están perdidos. No tienen ni idea de qué hacer con el resto de sus vidas. Un día se conocen en un chat de sexo.

Ficha técnica de ‘El doble más quince’

Dirección: Mikel Rueda
Guion: Mikel Rueda
Fotografía: Kenneth Oribe
Reparto: Maribel Verdú, Germán Alcarazu, Mario Plágaro

Sobre Santi de la Flor

Marketing, turismo y comunicación. En el audiovisual, lo mismo veo la ciencia ficción más indie que el drama más comercial, todo sea por descubrir nuevas historias que nos muestren mundos en los que no entraríamos de otra forma.

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