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Verano 1993
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Crítica de ‘Verano 1993’: el vacío de la ausencia

Las heridas que más duelen no producen gota de sangre. El dolor que desencadena una ausencia no entiende de edades. Y es que por más que la protagonista de ‘Verano 1993’ no tenga la capacidad de razonar a sus seis años lo que ocurre a su alrededor, su corazón se antepone a la razón para buscar salidas hasta en el recoveco más insospechado del bosque.

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La ópera prima de Carla Simón es igual de deslumbrante en lo visual que oscura en su trasfondo. La transparencia en la mirada del descubrimiento del año, Laia Artigas, es suficiente para dar vida a Frida. Porque esta es una película en la que los ojos de su protagonista, se convierten en el punto de vista de un espectador residente en un tono melancólico y un vacío que desde el inicio hasta el final siente propio.

‘Verano 1993’: un filme basado en la naturalidad

En ‘Verano 1993’ todo es tan natural que abruma. La luz que irradia la ambientación creada a la perfección por Santiago Racaj mantiene un pulso con las sombras de una historia tan intensa como delicada. Simón hace un retrato de la infancia, la familia, los miedos, la búsqueda de la verdad, la muerte, la ausencia, el dolor y el amor que eriza la piel y se clava en las retinas del espectador como un soplo de aire helado.

La pareja de padres encarnada por David Verdaguer y Bruna Cusí mantiene una simbiosis aplastante con una Paula Robles que ejerce de eje central en la transmisión de amor y pureza que contiene el filme. Y es Paula a su corta edad quién juega a ser Anna durante varias semanas de rodaje, casi sin saberlo, para posar sobre el corazón de Frida el sentimiento del amor verdadero.

Porque ‘Verano 1993’ es una película de pequeños gestos, de pequeñas frases, de minúsculas situaciones que desencadenan en mayúsculas reflexiones para despertar una sonrisa, fruto de la inocencia, que en un parpadeo muta en vacíos indescriptibles. El dolor de la pureza. La ilusión de cerrar con todas las fuerzas los ojos para volver a ver a ese ser querido que ya solo puede ser visto en lo más profundo del corazón. Una llamada que nunca obtendrá respuesta. Un llanto a la desesperación. Un filme imprescindible de nuestro cine.

 

 

 

 

About Carlos Martínez

Comunicación Audiovisual. Redactor cultural y crítico de cine y series en medios digitales.

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