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Crítica Kiki, el amor se hace

[CRÍTICA] El ‘Kiki’ de Paco León

Quizás no sea nada extraño que la tercera película de Paco León desde su debut como cineasta sea una de las candidatas a los premios Goya 2017 con 4 nominaciones y 24 candidaturas. El sevillano en tan solo tres pinceladas ha creado un estilo propio desde el estreno de la esperpéntica ‘Carmina o revienta’ (2012) y posteriormente ‘Carmina o amén’ (2014), donde reflejaba una realidad muy realista y llevada a los límites a veces de lo absurdo, con personajes populares y fácilmente identificables por el público. En su último film ‘Kiki, el amor se hace’, estrenado el pasado abril, se sale de sus propios límites queriendo hacer una reivindicación en toda regla sobre, no solo el amor libre, sino el placer sexual libre.

Crítica Kiki, el amor se hace

Crimen en el paraíso

Las filias sexuales son presentadas a través de cinco historias con personajes de lo más variopintos que tienen que enfrentarse a sus particulares deseos. Una pareja de tres o poliamor es lo que protagoniza Ana Katz, Belén Cuesta y el propio Paco León; Natalia de Molina y Álex García con la harpaxofilia o placer a ser robado con violencia; Candela Peña con la dacrifilia siente placer al ver llorar a su pareja Luis Callejo; a Luis Bermejo le llega la somnofilia con su mujer inválida Mari Paz Sayago; y a la neurótica Alejandra Jiménez con su elifilia o atracción por los tejidos.

Todo culmina con una escena final donde todos los personajes aparecen en el mismo escenario de una feria de noche de verano, cada uno ya conocedores y orgullosos de sus filias, haciendo alusión a esa erotismo-festivo con el que se ha definido el film desde un principio. De esta manera, León rompe tabúes y muestra tanto diferentes parejas como placeres sexuales, transgrediendo una vez más a través de lo popular, lo cómico y mucha naturalidad.

Es un gran acierto el haber narrado cinco historias diferentes, presentando de esta manera diversidad de personajes en cuanto a sexo, edad, formas de ser, profesión o clase social. No es fácil encontrar una conversación en la que se hable de forma inhibida sobre las relaciones sexuales o incluso en la que no sea incómodo mencionar diferentes sexualidades, placeres o parejas. Al espectador se le lanza el mensaje de esta forma, que esas filias sexuales las puede padecer cualquiera, animándose a acompañar a los personajes en su búsqueda por encajar esos deseos en sus vidas.

Crítica Kiki, el amor se hace

Es innegable la clara reminiscencia del estilo Almodóvar en las películas de Paco León, como el empleo de una imagen con colores vivos y abundantes, personajes muy populares, la naturalidad en los diálogos o incluso la exageración de las situaciones cotidianas. El cineasta ha sabido trasladar estas características a su propio terreno mediante una forma sutil, divertida y nada grotesca para representar una temática aún bastante restringida, aunque muy presente en nuestras vidas.

Y es que podrían pensar aquellos que no hayan visto aún la película, que por el propio título y por la tendencia en las películas españolas a escenas de sexo bastante explícitas, nos vamos a encontrar un excesivo contenido sexual que puede llegar incluso a caer en monotonía visual. Sin embargo, sorprende ver un film donde se muestra lo necesario para mantener la atención y  poder narrar la historia adecuadamente, pero donde prevalece el diálogo como el elemento fundamental para conocer las inclinaciones o problemas sexuales de cada uno de los personajes. La simbología con determinadas formas de fruta e incluso el instinto animal, tal y como se muestra a lo largo del film e incluso en el propio cartel del mismo, juega otro papel importante durante toda la narración.

Trailer ‘Kiki, el amor se hace’

 

NOTABLE - 8.5

8.5

El 'kiki' de Paco León

Cinco historias eróticas llenas de chispa y humor

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About Sara Avilés

Graduada en Comunicación Audiovisual y estudiante de dirección y guión cinematográfico. Me apasiona el cine y todo lo que le envuelve. Las letras son mi arma de expresión y la lectura mi apasionada formación. Amante de la buena música y debilidad por los musicales.

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