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13 Horas: Los soldados secretos de Bengasi: Crítica

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Michael Bay hace un alto en su camino de destrucción vacua y esteroidea para ofrecernos un producto de acción disfrutable y con músculo cinematográfico, aunque con una carga ideológica que no se puede desligar de su buena factura técnica. 13 Horas es puro Bay, pero representa lo mejor de un director tan excedido en sus imágenes como virtuoso detrás de la cámara.

La historia real de un grupo de soldados pertenecientes a una compañía militar privada que defendieron una base de la CIA de un asalto islamista sirve como pretexto para volver a mostrarnos las filias y fobias de su reconocido director, que actúa en este caso también como productor de la cinta.

13 horas rezuma el patriotismo videoclipero, la reverencia al American way of life y los excesos de militarismo que tanto le gustan al señor Bay. No obstante la película se debe al libreto escrito por Chuck Hogan, y en última instancia a la novela escrita por Mitchell Zuckoff. El resultado es una amalgama ideologica que pasa de la reverencia castrense, el ensalzamiento de la figura del soldado y que defiende la acción militar frente a la burocracia. Al fin y al cabo lo que late debajo de todas las capas de acción y excesos es una loa nada inocente a las compañías militares privadas, compuestas por tipos rudos que pueden marcar la diferencia en combate (Uno de nosotros equivale a 10 de ellos). Una suerte de espartanos que son retratados con el mismo mimo que Snyder/Miller retrataban a sus 300. Y es que no difiere en nada la óptica por la que mirábamos a los de Leonidas que los filtros que nos propone Bay para reverenciar a sus héroes modernos, dejando un poso muy parecido al mensaje del cómic. La democracia se preserva con los actos heroicos de tipos violentos, cómodos en la guerra, completamente ajenos al círculo democrático.

Más allá de la disyuntiva temática, 13 horas presenta valores de producción lo suficientemente atractivos como para perdonar los excesos ideológicos del señor Bay. Como película de acción es intachable. Teniendo en mente Black Hawk Derribado (Ridley Scott), Bay levanta una set piece de acción de dos horas en las que sus tics más representativos son totalmente identificables. El montaje frenético, la eficiente fotografía de Dion Beebe y las metarreferencias a películas a las que inevitablemente esta 13 horas se acerca.

Trailer de 13 Horas.

 

REVIEW

6

BIEN

Bay rueda con su pulso habitual y se erige nuevamente en un gran director de escenas de acción cuyo gusto por el exceso solo queda superado por su reverencia militar

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About p.garcia

Comunicador, periodista, guionista y estudiante de cine. Intento hacer crítica constructiva y útil para el lector.

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