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Crítica y análisis de ‘La llamada’: una aparición que eclipsa

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Lo hacemos y ya vemos. Esta es una frase que a buen seguro resulta muy familiar para las miles de personas que han asistido en los últimos años a ver el musical de ‘La llamada’ en Madrid. Ahora, en los cines, miles de espectadores son los que están disfrutando de todo aquello que ha surgido en torno a estas cinco palabras. Porque sí, porque la adaptación cinematográfica dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo tiene mucho de esta reflexión. El cine español necesita de este tipo de apuestas arriesgadas. Películas que vienen a romper con lo establecido y que no tienen miedo a la inexperiencia o a la interminable escalera que hay que recorrer para ver concluido cualquier largometraje.

La creatividad y la imaginación no entienden de límites y si ‘los Javis’ consiguieron atraer a tantos productores de renombre fue por su continuo afán de superación, por sacar adelante una ilusión que ahora se convierte en emoción en las salas de cine. Un sueño de dos que despertó la curiosidad de muchos.

Nada más arrancar el filme se puede apreciar la tremenda coralidad de todo su reparto. Todas las protagonistas del campamento ‘La brújula’ necesitan de todas para no perder el norte.  Dicen que la unión hace la fuerza y en este caso el elenco da muestras en cada toma del gran ambiente que se debió vivir durante el proceso de rodaje. Cuando en un set todos aprenden de todos en el resultado solo pueden primar los aspectos positivos.

Y es que el guion de ‘La llamada’ está concebido para que todos los personajes puedan exprimir su potencial aumentando a la par las cualidades del que tiene al lado en el plano. El compañerismo y la generosidad de todo un equipo técnico y artístico ha conducido a la creación de una película que no entiende de diferencias sociales, de falta de respeto hacia las creencias, de menosprecios hacia el otro o de rencores hacia los errores.

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El equipo de ‘La llamada’ siempre unido.

‘La llamada’ irradia luz desde la pantalla de principio a fin. Para contribuir a su luminosidad, Ambrossi y Calvo han tenido la suerte de contar con uno de los mejores directores de fotografía españoles del momento. Migue Amoedo ha puesto sobre la mesa todos sus conocimientos técnicos para dar todo el potencial necesario al apartado interpretativo. No importa que el guion del filme se encuentre en sus momentos de humor, en sus ratos de reflexión o en sus actos musicales. La ambientación siempre resulta exquisita y sumerge al espectador en un campamento segoviano al que cualquiera acaba queriendo unirse con el paso de los minutos. Los movimientos de cámara están perfectamente establecidos para alejar la historia del teatro.

Es imposible hacer que el público no conecte con el corazón de esta historia. Los personajes no están delante de las retinas en cuerpo presente pero sí en alma.  El guion técnico denota mucho trabajo previo a la grabación y es visible que pocos aspectos en este sentido quedaron a la improvisación una vez que se producía el grito de acción.

Pero si algo de peculiar tiene ‘La llamada’ es que sus actrices han sido partícipes, quizás sin saberlo, del trabajo de iluminación. Las miradas ejercen, en muchos casos, de luz principal en la película. Y esto no se mide en grados kelvin. Aquí el brillo producido por esas lágrimas que se asoman tímidamente tras los párpados marca la emoción de cada personaje. María, la adolescente interpretada por una radiante Macarena García no necesita en muchos momentos de palabras para mostrar cómo se siente. Porque esta es una película que se va encontrando a sí misma, como lo hacen también los personajes de unas también sobresalientes Anna Castillo, Gracia Olayo y Belén Cuesta. Ésta última realiza un soberbio ejercicio de actuación capaz de levantar los aplausos en la mayoría de sus intervenciones. La Academia le debe un Goya y quién sabe si debajo de ese hábito religioso se esconde uno.

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Gracia Olayo y Belén Cuesta en una de las escenas musicales de ‘La llamada’

Sentir la llamada con toda la fuerza es la clave para disfrutar de una de las mejores películas de nuestro cine en los últimos meses. Por todo lo que significa que un proyecto así esté arrasando entre el público. Porque nunca hay que dejar de intentarlo, de hacerlo y de verlo. La felicidad a una sala de cine de distancia.

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BSO de ‘La llamada’

About Carlos Martínez

Comunicación Audiovisual. Redactor cultural y crítico de cine y series en medios digitales.

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