10 películas que sirven de referencia para ‘La llegada’

La imitación es una reacción que absolutamente todos experimentamos en la edad adulta, porque nadie, ni siquiera los genios atemporales, se escapa a mantener referentes en su vida profesional (y personal). En los tiempos modernos, dicha práctica se ha ligado más estrechamente al concepto de ‘etiqueta’, de modo que todos puedan comprender a qué está destinada y sobre qué valores descansa. Es decir, para que nuestro entorno tenga una noción completa de lo que estamos haciendo. Sería justo afirmar que siempre han sido las distintas corrientes artísticas las que se han encargado de representar, casi sin querer, cómo un creador se basa en otros muchos para componer su producto. En las pintura, danza, música, pero sobre todo en el cine, se han establecido un puñado de parámetros que permiten apreciar, por un camino más fácil, el vínculo entre distintos artistas y sus respectivas obras. Sucede a cada minuto, con cada película, pero no todas invitan a la misma reflexión que, por citar a la protagonista del artículo, La llegada.

En historias como la construida por Denis Villeneuve y Eric Heisserer (adaptando el muy complicado relato de Ted Chiang, La historia de tu vida) el público responde de dos maneras: a) con indiferencia; y b) entusiasmándose hasta perder por completo la objetividad. A estos últimos, seguramente les ayude el haber encontrado ciertas referencias argumentales, técnicas y de enfoque a otras películas que vieron con la misma filosofía: esto no es sólo un ejercicio de ciencia-ficción, aquí nos hablan de algo más importante que una invasión extraterrestre convencional. Así que si eres uno de esos que han teorizado sobre las posibles obras en las que el director de Incendies se ha basado para complementar su estilo, aquí tienes una lista con las 10 que, posiblemente aunque no a ciencia cierta, han servido de cimiento para La llegada. Si, por el contrario, sentiste indiferencia ante la mirada de Amy Adams, también puedes pasar. Quizá encuentres la película de tu vida.

Referencia para 'La llegada'

‘INTERSTELLAR’ – CHRISTOPHER NOLAN (2014)

Panorámica: Venía de retorcer la mecánica de los sueños en Origen, y de elaborar el canon que, años después, sigue marcando la pauta en el cine de superhéroes, con la tercera entrega de El Caballero Oscuro. Y no dejó espacio para la especulación: Interstellar se tradujo en una cascada de elogios hacia la capacidad de Christopher Nolan para hablar del amor a través de la física cuántica. Concretamente, poniendo en imágenes ciertos epígrafes de la Teoría de Cuerdas, también de la Teoría de la Relatividad y, por supuesto, de esa hipótesis sobre la existencia de una quinta dimensión poblada de seres etéreos que alteran la estructura del espacio-tiempo. Sin embargo, el lenguaje de Nolan no resultó ser lo que el gran público esperaba (demasiado ampuloso). A raíz de esa controversia, la cinta espoleó el debate entre lo bonito, lo técnico y lo profundo, en plena segunda década del siglo XXI. En las nominaciones de los premios Oscar, Nolan tuvo que sorprenderse tanto o más que sus seguidores, porque no obtuvo ninguna de cara a los galardones de más peso.

Referencia para ‘La llegada’: La obra de Denis Villeneuve comparte subtexto con Interstellar: el amor como barrera indestructible en el espacio-tiempo. Su enfoque es claramente distinto, pero la relación de los personajes de La llegada con el futuro, es idéntica a la que mantienen los de la cinta de Nolan con el infinito. Ambas, parábolas de nuestra interacción con lo desconocido.

Referencia para 'La llegada'

‘2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO’ – STANLEY KUBRICK (1968)

Panorámica: El caso de 2001: una odisea del espacio es claramente distinto. Stanley Kubrick era un prosista al que se le daba especialmente bien componer poemas en imágenes. También se constituyó como obseso de las proporciones, maestro de los puntos de fuga y artesano del lenguaje audiovisual. Su película quizá más representativa no pasó desapercibida por Hollywood porque era evidente que el cineasta polaco había dado varios pasos adelante, mejorando ostensiblemente el cine tal y como entonces se conocía. Reina de los efectos especiales (estamos hablando de 1968), reflejo del hard sci-fi más lírico y representante de todos los códigos que Kubrick se había encargado de configurar, esta Odisea audiovisual también tuvo sus detractores: todos ellos relacionaban el ritmo con el motivo por el que se habían quedado absortos en sus pensamientos, mientras veían como el HAL 9000 acababa por no cumplir con los requisitos de lo que los científicos habían acordado en llamar Inteligencia Artificial.

Referencia para ‘La llegada’: De ella Villeneuve adopta la intensidad de sus imágenes, los giros de cámara con los que contextualiza -esa tendencia tan necesaria y a la vez incomprendida por gran parte del público- y la obsesión por la simetría de ciertos planos, buscando un punto de fuga que transmita una sensación de control y vibración casi al mismo tiempo.

Referencia para 'La llegada'

‘SOLARIS’ – ANDREI TARKOVSKY (1972)

Panorámica: Hablar del cine de Andrei Tarkovsky es como si citáramos a Emily Dickinson en todas y cada uno de sus planos. En torno a Solaris giró el fantasma de la Guerra Fría: la carrera armamentística no era la única que se libraba por entonces entre el Kremlin y el Despacho Oval. Kubrick había estrenado, cuatro años antes, 2001: una odisea del espacio, así que los profesionales de su parte del mundo -contraria a la Unión Soviética- tildaron a la película de Tarkovsky de mera contestación artística (a pesar de que su similitud no era demasiado pronunciada). Lo cierto es que ambos cineastas demostraban tener un especial gusto por la profundidad de campo: querían que fuese eterna, como el espacio que representaban. Aunque, nada más lejos de la realidad, la reflexión a la que induce Solaris es -siempre bajo el amparo del “¿qué pasaría si esta ramificación de la Inteligencia Artificial pudiera cambiar ‘X’ de nuestras vidas?”- más retorcida que cualquier otra: si la vida no fuera más que un concepto, ¿estaríamos dispuestos a recuperar parte nuestro pasado perdido?

Referencia para ‘La llegada’: Como a Tarkovsky, a Villeneuve le encanta jugar con los tiempos, alterarlos y reflejarnos en el comportamiento de los personajes. Ambos cineastas comparten, además, una extraña conexión en las formas de tratar corrientes como el existencialismo o la metafísica en entornos poco propensos, aparentemente, a ello.

Referencia para 'La llegada'

‘DISTRITO 9’ – NEILL BLOMKAMP (2009)

Panorámica: Allá por un 2009 no tan lejano, en lo que al nivel de propuestas con pedigrí sci-fi se refiere, estrenaba Neill Blomkamp esta alegoría sobre la segregación racial -que esté situada en Sudáfrica, bastión del apartheid, no es en vano- llamada Distrito 9. El triunfo del entonces novel era atribuido, por gran parte de la crítica especializada, a esa mezcla entre guión sumamente medido y técnica vanguardista. De modo que se convirtió, casi automáticamente, en una cinta de culto que fue censurada en Nigeria por defenestrar presuntamente a los ciudadanos del país africano, refiriéndose a ellos como criminales y caníbales. Con todo y con eso, quizá sea la primera película de la década de los 2010 que aprovecha, lícitamente, la ciencia-ficción como herramienta atractiva para llevar al primer plano distintas pulsiones -relacionadas con el rechazo- de la sociedad actual. Hasta que consiga levantar ese proyecto sobre Alien que ya firmó con 20th Century Fox, Distrito 9 es la gran obra de Blomkamp.

Referencia para ‘La llegada’: En este caso podríamos hablar de una relación externa entre La llegada y la cinta del director sudafricano. Ambas se centran en las reacciones del ser humano ante una invasión alienígena, con ópticas totalmente opuestas (mientras Villeneuve es lírica, Blomkamp es puro thriller), pero con un patrón que las une inevitablemente: lo que despiertan en el público. Distrito 9 fue criticada por ser (así, directo a la mandíbula) una construcción que dependía demasiado de los cortes en clave documental -además de por no casar con las expectativas de numerosos fans del sci-fi, que se acercaron a ver la cinta esperando un gran homenaje a Roland Emmerich, y se acabaron encontrando con un novel excitado por romper los esquemas. En ese sentido, a Villeneuve, cineasta de largo recorrido, le ocurre lo mismo: los extraterrestres no son lo que uno espera, no actúan en base a etiquetas, sino que sirven de excusa para narrar lo que de verdad importa.

Referencia para 'La llegada'

‘ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE’ – STEVEN SPIELBERG (1977)

Panorámica: Clásico profético donde los haya. Steven Spielberg leyó, antes de comenzar la ahora observada con nostalgia década de los 80, los códigos de lo que años más tarde se convertiría en cine con altísimo grado de pureza. Encuentros en la tercera fase subió el listón que Robert Shaw y cía. habían colocado con Tiburón en 1975, pero no sólo eso: nos acercó a una suerte de realidad paralela muy bien contextualizada en la otra Norteamérica, la del caso Roswell en 1947 y las teorías más locas sobre invasiones extraterrestres. La historia narra cómo Roy y Jillian, hombre y mujer unidos por una experiencia paranormal, se enfrentan a sus creencias.  No obstante, Spielberg sí le dio al público lo que estaba buscando: alienígenas de ovalados y grandes ojos, cabeza desproporcionada y cuerpo menudo. Pura fantasía en la que también contamos con la perspectiva de un grupo de científicos particularmente interesados en la investigación de los OVNIS. No por nada es una de las mejores películas del rey Midas cinematográfico.

Frankie Drake Mysteries

Referencia para ‘La llegada’: Si allí eran los dilemas de Roy y Jillian -interpretados por Richard Dreyfuss y Melinda Dillon, respectivamente- aquí son los de Louise Banks (Amy Adams) e Ian Donnelly (Jeremy Renner). Cuatro personajes que comparten ciertos tonos, pero sobre todo una obsesión por conocer qué esconden las naves que acaban de estacionar, sin distintivo, en nuestro espacio aéreo. Villeneuve, al igual que Spielberg en su momento, ha cambiado completamente nuestra percepción respecto a los alienígenas. No sólo en el diseño de las naves y en su comportamiento, sino también en las interacciones (y propósitos compartidos) entre ambas razas.

Referencia para 'La llegada'

‘STALKER’ – ANDREI TARKOVSKY (1979)

Panorámica: Quizá la más contundente y que mejor reúne la obra de Andrei Tarkovsky, Stalker fue concebida como una película más provocativa que fundamentada. El elemento que más facilitaba la compresión de la historia era el espacio, observado a través de figuras literarias. En otras palabras: He aquí la ambición técnica de un director que optó por la alegoría, para comprimir sus dilemas existenciales en un puñado de imágenes tan grandes como la vida. Digamos que en ella se refleja toda la retranca filosófica del cineasta, quien retorció sus propios códigos para darle forma a un proyecto que tiene tantos amantes como detractores. Stalker vino justo antes del exilio de Tarkovsky a Italia, y si bien es considerada por muchos una masterpiece y por tantos otros una píldora para insomnes, resulta imposible no rendirse ante ella.

Referencia para ‘La llegada’: La conexión entre una y otra tiene mucho que ver con su carácter ensayístico. Si Tarkovsky juega a que el espectador descifre las fórmulas de Stalker a través de la composición del lenguaje -tanto audiovisual como en las revelaciones del guión-, Villeneuve simula hacerlo en La llegada. De alguna manera, la capacidad de ambos para enriquecer los planos hasta que estos hablen por sí mismos les ha unido como a siameses.

Referencia para 'La llegada'

‘ULTIMÁTUM A LA TIERRA’ – ROBERT WISE (1951)

Panorámica: Adaptación de la historia escrita por Harry Bates, la decimotercera película de Robert Wise llegó el mismo año que Un tranvía llamado deseo, es decir, en mitad de la Edad de Oro hollywoodiense. La 20th Century Fox de entonces -muy distinta a la que conocemos ahora- apostó por un Wise que venía de cosechar éxitos (Nacido para matar o Nadie puede vencerme) en la RKO. Mientras Winston Churchill volvía a ser Primer Ministro de Reino Unido, y en España se instauraba el régimen de Francisco Franco, la franquicia terminaba de atar los cabos para estrenar Ultimátum a la Tierra. El relato pedía fantasía, y eso le dio al público el guionista Edmund H. North enviando a Washington una nave ovalada, de la que después saldrían Klaatu y Gort para convivir con la raza humana. Esa sociedad no entendía el propósito de los alienígenas, quienes sólo estaban allí como metáfora de la comunión internacional.

Referencia para ‘La llegada’: Para ningún individuo “normal” es de recibo que una nave extraterrestre, poblada de seres no humanos, aterrice en la Tierra para advertirnos de nuestra propia conducta separatista. En este caso, los relatos de Bates y Ted Chiang (La historia de tu vida) están estrechamente vinculados por su carácter unificador: si todos trabajamos juntos, llegaremos a un destino impensable si lo hiciésemos por separado. La obra de Wise no lo deja tan claro como La llegada, pero el mensaje de ambas no se centra tanto en convivir en armonía con los alienígenas, como con nosotros mismos.

Referencia para 'La llegada'

‘CONTACT’ – ROBERT ZEMECKIS (1997)

Panorámica: En tamaña odisea científica de Jodie Foster, la premisa la proporciona Carl Sagan en uno de sus numerosos intentos por plantear una reflexión sobre dos cuestiones astronómicas: ¿Hay algo/alguien fuera de nuestras fronteras planetarias? ¿Podríamos interactuar con ello, en ese caso? Contact siguió la estela cinematográfica de un Robert Zemeckis que venía de ganar el Oscar por Forrest Gump, de modo que no iba a ser fácil cumplir con las expectativas de, sobre todo, la crítica especializada. Aunque no todos los profesionales la recibieron con los brazos abiertos (sostenían que el final es muy flojo), el público sí supo recompensar el esfuerzo por componer la que, actualmente, es considerada una de las grandes obras de la década de los 90 (superó los 100 millones de dólares en los cines de todo el mundo).

Referencia para ‘La llegada’: Ese breve instante de credibilidad que ambas películas poseen, ese momento en el que te planteas una más que probable realidad en la que los seres humanos compartiríamos el vasto universo con otras especies, no sería lo mismo sin el factor humano. Allí donde el personaje de Foster investigaba para entender y experimentar otras formas de vida, lo hace aquí, aunque de una manera más directa, el de Amy Adams. Ellas son el nexo entre Contact y La llegada.

Referencia para 'La llegada'

‘SEÑALES’ – M. NIGHT SHYAMALAN (2002)

Panorámica: Aunque no es la única, por primera vez vamos a hablar de una película de esta lista que ejerce la metareferencia. Es decir, dentro de ella hay múltiples elementos captados de cintas como La guerra de los mundos, hija de Spielberg y hermana rebelde de Encuentros en la tercera fase. Sobre el trabajo de M. Night Shyamalan cayó la hipótesis -hoy más cierta que nunca- de que la ciencia-ficción refleja mejor que ningún otro género los dilemas del ser humano. Porque en Señales no sólo la futura invasión cobra protagonismo, sino que son los personajes quienes derriban sus límites existencialistas para conectar de nuevo consigo mismos. También cayó, desde el otro lado del muro, el peso de la ironía con la que muchos la observaron. Hubo quienes se atrevieron a calificarla de serie Z, aún a sabiendas del tremendo cinismo al que se habían encomendado para decirlo: ¿Desde cuándo mostrar las entrañas de la otra Norteamérica (sí, esa de la que tanto hablan a raíz de la victoria electoral de Donald Trump) ante la llegada de alienígenas es cine-basura?

Referencia para ‘La llegada’: Su impulso por introducir al público en la acción casi sin concesiones las convierte en hermanas. ¿Gemelas? En algunas zonas de influencia, absolutamente, pues qué hacen los protagonistas de Señales si no (tratar de) interpretar el lenguaje de seres extraterrestres -ya sabemos que en La llegada el mensaje es radicalmente opuesto, pero recordemos que ambas especies llegaron a la Tierra sin armas aparentes. En suma, Villeneueve adopta de ella la tensión, y también la estructura circular con la que cerrar (magníficamente) la historia.

Referencia para 'La llegada'

‘EL ÁRBOL DE LA VIDA’ – TERRENCE MALICK (2011)

Panorámica: Estamos hablando de palabras mayores. Tras un paro de 20 años entre su segunda película (Días del cielo) y su gran obra (La delgada línea roja), Terrence Malick comenzó una suerte de ritual en el que estrenaba película cada seis años, siendo El árbol de la vida la última en seguir dicho patrón. El cineasta nacido en Illinois aborda en ella el poder de influencia que ejercen padres y madres sobre hijos, desde una óptica abiertamente poética, con planos profundísimos, cambiantes, abrumadores muchos de ellos y cargados de significado. El problema que se encontró la cinta es que la mayoría del público (y gran parte de la crítica especializada) no entendía muy bien qué pintaban esas imágenes astrales, y demasiado oníricas, dicho sea de paso, en mitad de una disyuntiva absolutamente mundana. A Malick se le podría considerar como uno de los grandes autores del cine indie contemporáneo, razón que indica la baja recaudación de sus películas a nivel global, pero sobre todo en su propia tierra, Estados Unidos.

Referencia para ‘La llegada’: Imposible no ver a Malick en los planos de Louise con su hija, en esa casi constante ensoñación a la que Villeneuve induce cuando se aparta de la historia principal para revelarnos su verdadera intención. Hay quienes prefieren que el canadiense no hubiese abusado en demasía de dicha herramienta, pues en ella se encuentra la clave de toda la película, pero sería tremendamente injusto no poner sobre el altar del séptimo arte esas imágenes capaces de retirarnos, suavemente, del mundo real.

Tráiler de ‘La llegada’

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